Archivos de la categoría ‘Gestión empresarial’

Y…¿el fin justifica los medios?

28 Julio, 2009

Por Mª Angeles Romeo

“Golpearía al Sol si me insultara”
Capitán Ahab, Moby Dick. (Herman Melville)

No he podido resistir la tentación de continuar con cierto hilo rojo que puede detectarse al leer los últimos Blogs y es que al hacerlo me ha surgido esta pregunta que es una pregunta antigua, que nos acompaña permanentemente desde hace más de 500 años, cuando escribió MAQUIAVELO su todavía actual y candente “El Príncipe” y por tanto a la que hemos visto responder de muy diferentes maneras desde los políticos, los economistas, los famosos del corazón, los empresarios, los sindicatos, la población, NOSOTROS en suma.

Dense cuenta, que la respuesta varía notablemente si “El fin” es bueno en sí mismo, (Ejemplos: como evitar una catástrofe, salvar la vida a alguien, erradicar la hambruna, etc.) ó si “El fin” es bueno solo para unos pocos, (Ejemplos: conseguir los objetivos empresariales personales, enriquecerse a costa de los demás, conseguir ser elegido en las urnas, imponer un criterio, creencia, política, norma, normativa, etc.)

Sin embargo, mantengo la creencia de que una cosa es lo que contestamos de manera pública y otra lo que hacemos. Y me refiero con lo que hacemos en esos pequeños gestos de todos los días, de lo que es cotidiano para cada uno de nosotros.

¿Cuánto tiene de creencia y por tanto cuánto entronca con nuestros valores personales?. Y lo digo porque acabo de ser testigo de excepción de una situación en la que un empresario, tras muchos esfuerzos y unos cuantos años al frente de su negocio, había conseguido que los resultados fueran muy satisfactorios, acompasados a los años de bonanza económica en los que nos encontrábamos, ¿recuerdan ó ya es algo olvidado?. Pues bien, en esta situación decidió contratar a un profesional que llevaba tiempo ofreciéndole sus servicios en la consideración de que a través de su gestión iba a ver notablemente incrementado el volumen de su negocio, (siempre ha habido maravillosos vendedores de humo, de sueños, de talento, de beneficios, en fin de lo que tocase). Este empresario aceptó el reto en la consideración de que sería una suma, que añadiría al negocio y del que podrían beneficiarse el conjunto de la empresa.

Pero ¡¡¡¡¡OH!!!!!, nadie contaba con que el aire estaba dando la vuelta a la esquina y que de repente, el mundo económico se estaba desmoronando, afectando a la subsistencia de las actividades empresariales. Es así como de forma paulatina los resultados de la compañía comenzaron a resentirse y este profesional, último en incorporarse a la misma, ya no solo no aportaba negocio, sino que suponía una carga financiera difícil de mantener.

No obstante, el empresario trataba de buscar alternativas que les permitiera mantenerse juntos, a flote, en la misma nave, balsa o patera, con el fin de poder alcanzar la costa cuando el viento amainase. Pero mientras el patrón estaba pendiente de sujetar las velas, mantener firme el timón y ahorrar combustible, el último marinero incorporado al navío no estaba por la labor de apretarse el cinturón de lo que parecía ser el chaleco salvavidas, ni a hacer más esfuerzos, en la creencia, como el Capitán Ahab, que él solo estaba más capacitado que el conjunto para llegar a buen puerto; eso sí, en su barca, balsa o patera, no había cabida más que para él. Y fue así como haciendo acopio de todo el know how que la empresa durante estos años había acumulado, una noche, aprovechando el descanso del patrón y contando con la ayuda de la oscuridad, pues las nubes ocultaban la luna, decidió abandonar el barco, a su gente y a su patrón.

Cuando la noche daba paso a una tenue luz del amanecer el patrón notó que el barco parecía contar con menos peso y, aún dándose cuenta de que faltaba uno de sus ocupantes y el peso del mismo era considerable, no parecía ser suficiente motivo como para darse tal aligeramiento de la carga. Fue cuando ya el sol había tomado distancia del horizonte del este, cuando pudo comprobar, con gran sorpresa, que no se había ido solo, sino que faltaba mucha información, muchos datos, mucha innovación y mucho trabajo, almacenado en las bodegas y que no había dudado en llevarse a pesar del esfuerzo y el peso que ello suponía.

“El Capitán Ahab” continuó el viaje solo, desconocemos su destino y su suerte, en los negocios siempre hay “un poco de suerte”, pero lo que sí sabemos es que faltó a su compromiso, falló en la confianza de la que había sido depositario, …  y todo para alcanzar su fin, que no era otro que mantener su elevado nivel de vida, a costa…., a costa de lo que fuera, incluso de traicionar a aquel que le había ofrecido su barco, su cobijo y le había halagado con todo tipo de viandas, como un buen anfitrión que atiende a los invitados a su mesa.

Moraleja, no solo son los empresarios los que sobornan por obtener negocios, no solo son las “empresas” las que abandonan los compromisos adquiridos con sus trabajadores//empleados, no solo son los trabajadores los que olvidan el compromiso con la empresa que le da trabajo….,

¡¡Señores!!  Somos todos y cada uno de nosotros, los que actuamos con o sin compromiso,  con o sin ética, de acuerdo o contra nuestros propios valores, solo que cada uno de nosotros y a veces depende de la situación en la que nos hallemos, somos empresa o somos trabajadores, de ahí que solo de NOSOTROS depende decidir si el fin que perseguimos justifica los medios de los que nos valemos.

Todo para el pueblo pero sin el pueblo

14 Julio, 2009

Por Elena Méndez

Este lema que resume lo que fue el despotismo ilustrado, me recuerda lo que yo creo que puede estar pasando con el uso y desarrollo de las comunidades virtuales.

imagen blogger

Cientos de millones de personas las utilizan a diario en su vida personal y profesional para compartir, comentar, discutir, conocerse…  sin embargo ¿cuántos directivos o empresarios las usan?, ¿conocen lo que hay detrás?, ¿saben cómo funcionan y cómo impactan en sus negocios? ¿tienen idea de cómo aprovecharlas empresarialmente?.

Si algunos altos directivos, alardean de no tener ordenador, no me extrañan nada los datos que se publicaban en un estudio de URBECEO que analiza el uso que hacen los CEO´s de las top 100 empresas de la revista Fortune 2009 de las redes sociales, y vemos que su uso es casi nulo, algunos datos:

• Ninguno de los 100 tiene blog
• Sólo 2 CEO´s tienen cuentas en Twitter
• 13 CEOs tienen perfiles  en LinkedIn, y de estos solo 3 tienen más de 10 conexiones
• 81% de CEOs no tienen una página en Facebook (Fanpage)

Las comunidades virtuales y redes sociales nacen como medio de expresión y relación en internet, y han sorprendido a todos y desplegando multitud de posibilidades.  ¿Cómo mantenerse al margen de ellas si tienes que tomar decisiones de negocio?. Es cierto que no tienen por qué ser los CEO´s qué dice la gente y que por su rango de edad, no estén habituados al medio, pero al menos tendrían que tener un equipo o personas que se ocupasen de estos temas.

A través de las comunidades y redes sociales, se desarrollan  espacios para acoger opiniones y debates que antes no se podían canalizar tan fácilmente y no tenían ninguna difusión y sin embargo ahora pueden tener un gran impacto e incluso amplificarse, como “el efecto Streisand”  que así se le conoce, y es que Barbra Streisand puso una demanda a un fotógrafo por incluir una foto de su casa en una colección de 12.000 fotos aéreas de la costa California. Los internautas se solidarizaron con el fotógrafo, y reprodujeron dicha foto en más de 500.000 blogs y páginas web.

En el plano empresarial, estas capacidades de relación están dando paso a modelos de negocio más abiertos y flexibles, en los que el foco son las relaciones, la integración, la conformación de  grupos de interés y la información deja de estar bajo control. El otro día me comentaba una persona de comunicación que había asistido a un seminario importante y que en paralelo a través de facebook, muchas de las personas asistentes, estaban opinando abiertamente sobre las ponencias de cada participante, es decir, que había un “foro paralelo” que se estaba desarrollando al mismo tiempo que el seminario oficial.

Además de las comunidades genéricas que todos conocemos, más orientas a establecer y desarrollar contactos, como puede ser Linkedin. El concepto de las comunidades virtuales, empieza a utilizarse por las empresas para múltiples usos, o surgen nuevos conceptos laborales como enEvolución , que es una comunidad virtual sectorial conformada por expertos en Gestión de Personas que comparten ideas, contactos y trabajo. 

Las posibilidades están ahí, las relaciones cambian y la información fluye de forma muy diferente, por eso ignorar o despreciar esta nueva realidad, puede pasar factura.

Y para acabar tomo prestada una frase de Seth Godin,  considerado en la actualidad como uno de los más grandes visionarios del marketing 2.0, que resume de una forma muy gráfica un mundo de posibilidades:

• Convierte a los extraños en tus amigos…
• Convierte a los amigos en clientes…
• Convierte a los clientes en vendedores…

El Gigante del Automóvil quiebra

2 Junio, 2009

Por Fernando Giner

Hoy se ha consumado la esperada noticia. La desaparición del hasta hace poco mayor fabricante de automóviles General Motors.
¿Cómo ha sido posible? Por la acumulación de múltiples errores no corregidos en el transcurso del tiempo. Veamos algunos de los posibles

1.    La pérdida de ilusión y compromiso de sus principales directivos. Posiblemente más preocupados por percibir las jugosas stock options y haciendo malabares financieros para justificar los resultados de la compañía. Posiblemente el cortoplacismo que imponen los mercados financieros y la necesaria presentación de buenos resultados en línea ascendente,  a fin de justificar  tus propias acciones, hizo que los directivos principales de la organización dejaran de centrarse en lo principal. Perdieran la ilusión por hacer bien su trabajo, que era lograr producir coches mejores, más eficientes a menor coste.

2.    No querer ver el cambio de tendencia que marcaban los consumidores norteamericanos. General Motors había pasado de ocupar algo más de una cuota del 50% a tan solo detentar un 14%. ¿Por qué ese cambio en los consumidores? Estos al igual que sus homólogos en otros países “buscan obtener el máximo rendimiento por su dinero”. Ese mayor rendimiento lo obtenían  y lo obtienen en coches procedentes de Japón, Corea y en alguna menor medida Europa. El norteamericano dejo de ver “patriotismo” en la compra de un automóvil, se dejo el corazón de lado y empezó a valorar la cartera.

3.    Despreciar con cierto olimpismo la cada vez más creciente competencia y eficiencia japonesa y coreana. El año pasado fue apartado del número 1 mundial por Toyota. General Motors seguía empeñada en fabricar coches a su “estilo” y al “antiguo estilo americano”. Coches grandes, de elevado consumo y mantenimiento. Frente a sus competidores más directos, los japoneses y coreanos, que fabrican coches de tamaño pequeño o medio, de muy ajustado consumo y de muy bajo mantenimiento.

Estas han sido posiblemente las tres causas principales de su quiebra: falta de ilusión en lo que haces por parte de los directivos (hay que ocuparse de lo financiero y no del producto), desoír las señales de alerta que los consumidores le enviaban (con bajas continuas en las cotas de mercado) y un estrategia de producto y servicio erróneo.

Ahora solo se ha consumado un hecho que posiblemente empezó a fraguarse hace unos 10 o 12 años. Las cosas en la empresa no pasan por qué si. No pasan de la noche a la mañana. Un desastre lleva tiempo cocerse y el “entorno” te envía cientos de mensajes. Es cuestión de saber verlos y atenderlos. En caso contrario acabas como General Motors, en la quiebra. ¿Quién lo iba pensar allí por el 2.000? Pues ha ocurrido.

Eso nos demuestra que nadie está a salvo, por muy grande que seas. Si descuidas tú ilusión y compromiso diario, si no atiendes a tus clientes y si insistes en estrategias erróneas el fracaso estará pronto llamando a tu puerta.

¿Conseguir una venta justifica el soborno?

31 Mayo, 2009

Por Elena Méndez-Díaz-Villabella

El 25% de 2.200 directivos de grandes empresas de 22 paises europeos, piensan que sí, según un estudio reciente ” European Fraud Survey 2009“, de Ernst & Young, http://www.ey.com/CH/en/Newsroom/News-releases/20090519-Ernst—Young-European-Fraud-Survey

 

El 25% de los directivos, considera aceptables los sobornos y prácticas poco éticas como arma de venta, si ello ayudaba a mejorar los resultados de la empresa.

Los directivos españoles no se libran e incluso superana la media y son unos de los más “tramposos” con un 38%, sólo superados por República Checa y Turquía, ¡triste honor!.

Y todavía hay más, no se crean que éso sólo lo piensan los “despiadados directivos”, el porcentaje sube casi al 80% cuando se pregunta al resto de empleados.

Y es que como la presión en las empresas se intensifica para estabilizar el negocio y conseguir objetivos financieros, los incentivos para cometer fraude aumentan, en todos los entornos y niveles.

El estudio señala también un aspecto interesante, y es que al margen de la situación económica, en general se observa que el riesgo y las posibilidades de cometer fraude aumenta en las situaciones en las compañías que cambian de dueño, se fusionan, o incluso que disminuyen personal. Con los cambios de personas en los puestos, ausencias, confusión de roles o puestos duplicados, las posibilidades de cometer fraudes son más altas y además más difíciles de detectar.

En el momento actual nos encontramos con la combinación peligrosa de ambos factores: mala situación económica y empresas cambiando o adelgazando su estructura organizativa, por lo que la combinación puede ser explosiva.

Por otro lado, en estos momentos económicos, son muchos los que señalan, incluso desde organismos financieros mundiales, que precisamente lo que nos ha llevado hasta la situación actual, en tiempos de bonanza económica, es la falta de ética y de valores para actuar empresarialmente, y que hace falta una revisión importante de los mismos para que salgamos de dónde estamos.

Sin embargo estudios como el que estamos comentando, nos muestran que la crisis lejos de hacernos en algún caso mejores, puede sacar incluso lo peor de nosotros mismos, es la lucha por la supervivencia y “el sálvese quien pueda”.

Esto me recuerda, lo que en su día un empresario me comentaba, cuando se le preguntaba sobre las prácticas éticas y sociales, en un momento de cambio importante para su empresa. Su respuesta fue clara pero tajante: “Con que no se robe me basta”. Una respuesta dura pero sincera, cortante como la realidad, que es fría y aplastante.

Por lo que se podría pensar que a pesar de las campañas y prácticas desarrolladas, con el objetivo de concienciar a empresas y trabajadores, sobre la importancia de la ética y la responsabilidad social corporativa, todo sigue igual… ¿o peor?.

¿Practicas el “Smart power”?

8 Abril, 2009

 Por Elena Méndez

Ya está aquí, ya ha llegado, lo que algunos han acuñado como el “smart power” (poder inteligente), es decir, un nuevo estilo de dirección y liderazgo que la nueva administración estadounidense, están desarrollando para liderar, combinando una variedad de herramientas diplomáticas, económicas, militares, políticas, legales y culturales. No parece que el nuevo equipo de la casa Blanca sea un mero cambio cosmético.

La reputación de EEUU en la política internacional se había desplomado bajo el mandato de George Bush. Y no cabe duda que Barack Obama, está desplegando una nueva forma de entender el liderazgo estadounidense, que está derritiendo el hielo del antiamericanismo fácil.

Lo hemos visto en la reciente cumbre del G-20, dónde todos competían por estar cerca del halo de Obama ¡cualquier cosa por una foto con él, una reunión, un saludo, un abrazo, una sonrisa! , dirigentes de países y políticos de peso casi parecían el club de fans de “Obama”. Incluso nuestro presidente, José Luis Rodriguez Zapatero, que hace unos años, permanecía sentado al paso de la bandera de EEUU, en esta cumbre le ha pedido a Obama un autógrafo para sus hijas… ¡quién le ha visto y quién le ve!.

Aunque , “al cesar lo que es del cesar”, porque quién realmente de forma explícita ha acuñado el nuevo concepto de “smart power” ha sido Hillary Clinton que describe una nueva era en la naturaleza de la hegemonía americana utilizando una combinación de un discurso fuerte y suficiente flexibilidad, una mezcla muy potente que bien utilizada puede dar excelentes resultados. Refinada, culta, pero dura como el hierro, sabe cuándo sonreir y cuándo no, se expresa con determinación y claridad, aunque también se puede mostrar cercana y reconocer errores.

Son muchos los que ya la felicitan en sus primeros pasos por el escenario internacional. La corresponsal estadounidense de la cadena ABC en Pekín informaba así sobre la visita de Hillary a Pekín: “Clinton claramente tiene una nueva manera de acercarse a la diplomacia. La combinación de su amistosa ofensiva diplomática, y su discurso notoriamente fuerte, puede dar un nuevo sentido al smart power“.

Estoy segura de que el término “smart power” dará mucho que hablar, no sólo en la esfera política, también en el mundo empresarial. Necesitamos más “smart power” para poder afrontar los tiempos difíciles en los que estamos.

Mi opinión es que algo debe cambiar en la dirección de aquellas empresas u organismos en las que sólo se gestiona desde la imposición y desde la autoridad. En las que discrepar significa discutir, y no estar de acuerdo con el jefe, significa una afrenta personal que se acaba pagando.

Algo tiene que cambiar si queremos que todo cambie, quizás no sólo se trata de implantar más normas, procedimientos y controles económicos. Probablemente, lo que ha fallado no hayan sido los procedimientos, sino más bien el uso de los mismos, en organizaciones en las que el que manda, manda y los demás demuestran obediencia ciega, incluso ante ilegalidades o disparates económicos, lejos de toda lógica y ética.

Quizás se trata de desarrollar formas más maduras de dirigir, en los que la determinación y el diálogo convivan, donde el respeto y la cercanía se den la mano, donde discrepar signifique aportar nuevos puntos de vista. Creo sinceramente que otra forma de dirigir es posible, y en estos tiempos, yo diría que imprescindible. ¡Viva el smart power!.