Archivos de la categoría ‘Gestión de Personas’

Si ganamos, seremos eternos

21 Diciembre, 2009

¿Qué se puede decir a un equipo que ha conseguido ya los títulos más importantes de la temporada?, ¿cómo animarles para conseguir todavía más cuando ya lo tienen todo?.”Si perdemos, continuaremos siendo el mejor equipo del mundo. Si ganamos, seremos eternos”. Esa fue la frase de Guardiola antes de que los jugadores saltaran al campo.  Hoy ya forman parte de la historia, ¡ya son eternos!.

Desde luego el entrenador del Barcelona, sabe bien cómo motivar a su equipo. Porque les plantea la posibilidad de trascender, de ir más allá, y hacer algo más importante que meter goles, mucho más que ganar un partido o un campeonato. Si ganaban tenían la posibilidad de pasar a la historia y ser recordados, de pertenecer al Olimpo… Pep va más allá de lo simplemente deportivo y lo eleva a la categoría de lo eterno, dando sentido y trascendencia a ese partido.

Me recuerda una anécdota de unos laboratorios franceses que estaban teniendo problemas con un departamento dedicado a la investigación para desarrollar unas vacunas. Este departamento, con un equipo de investigadores muy reconocidos, estaba teniendo muchos retrasos en sus ensayos, provocados fundamentalmente por una deficiente limpieza y esterilización del laboratorio.

Así que el Director del Departamento hizo lo siguiente: Convocó en una reunión con carácter de urgencia a todo el equipo de investigadores y al personal de limpieza en la sala de juntas. Además de la intriga, la verdad es que los investigadores estaban molestos pensando que los habían juntado con el personal de limpieza. Y los limpiadores por su parte, estaban un poco intimidados, pensando en la posible bronca del Director.

La esperada reunión llegó, y el Director de forma solemne, comenzó mostrándoles con imágenes, las terribles consecuencias de las enfermedades que sus vacunas evitarían. Les habló de las vidas humanas que sus investigaciones salvarían, les mostró el sentido final de su trabajo y la trascendencia del mismo. Por su puesto todo, llevado a cabo por un equipo de eminentes científicos, pero imposible de realizar sin la importantísima labor de todo el equipo de limpieza, que haría que todo el material estuviera perfectamente esterilizado en los ensayos.

Todos eran un equipo y se necesitaban mutuamente, y por mucha importancia que tuviesen los investigadores, no podrían conseguirlo sin ellos, el servicio de limpieza.

El director consiguió dignificar el trabajo de los limpiadores, y entendieron la trascendencia de su trabajo, que era algo más, que simplemente hacer un trabajo rutinario de limpieza en un laboratorio, sino que ellos formaban un equipo con aquellos distinguidos investigadores y su misión final era conjunta, ¡salvar vidas!. ¿Hay algo más noble e importante?. Ellos también serán eternos.

La Innovación

25 Noviembre, 2009

Por Fernando Giner

Se nos llena la boca desde todas las instancias recomendando que las empresas innoven. ¿Pero se sabe de verdad lo que es Innovación?

Hay dos líneas de innovación. La radical. Siguiendo a Schumpeter, ésta es  la introducción de combinaciones nuevas de los factores de producción que pone en práctica el empresario y modifica profundamente el sistema productivo anterior. Esto lleva consigo la ruptura del estado estacionario y el inicio de un proceso de desarrollo. Estas innovaciones son consideradas como cambios históricos  e irreversibles. Esta innovación se hace de espaldas a los clientes.

Diríamos que en España, por la configuración de nuestro tejido empresarial,  enormemente débil, -el 97,30% de las empresas no alcanza los 19 empleados, y el 51,27% declara no tener ningún empleado – este tipo de innovación solo está posiblemente al alcance de Telefónica, que invierte (2008) 668 M. de €, le sigue Indra con 166,3 M de  €. La primera del mundo es Toyota con 7.610 M de €.

La otra línea de innovación es la innovación continuada. Es la creación de un nuevo valor sustancial para los clientes y la empresa mediante la modificación creativa de una o más zonas del sistema empresarial. Esta innovación se hace contando con clientes y empleados, ellos son las fuentes de información para cambios. Este tipo de innovación supone instalar en la empresa la cultura del “PODEMOS MEJORAR”.

Esta es la línea que a mi juicio deben seguir las Pymes, la de la innovación continuada, la del podemos mejorar.  Pero ello no es suficiente con decirlo. Es necesario cambiar la cultura de nuestras empresas, muchas de ellas instaladas en zona de confort y con enorme pasividad.

Para promover una cultura de innovación es necesario atender a los siguientes focos, como paso previo:

  • Chequear cual es la cultura dominante en la empresa. Cuáles son las creencias de sus directivos, las ideas y las acciones. Si son tradicionales, oscuras, poco emprendedoras, con recelos y resistencias será necesario cambiarlas. ¿Cómo? Posiblemente será bueno que asista a clases, a una nueva formación, a recibir una nueva visión de la realidad.
  • Preguntarse si hay algún líder en la empresa. Hay alguna persona que asuma riesgos, que tenga empuje, que crea de verdad en eso de ¡podemos mejorar! Si no existe deberá contratarlo
  • Qué estilo directivo se práctica. El del miedo y el del jefe tóxico. O por el contrario se fomenta la participación, la iniciativa, el no miedo al error. Si impera lo primero despida a sus directivos y contrate los que mantienen el segundo estilo
  • La forma de organización. Cómo es la división del trabajo. Cicatera, rácana, con tareas rutinarias, sin iniciativa ni compromiso. Cámbielas por actividades amplias, con iniciativa, compromiso. Así verá como su personal se implica.

En fin la innovación, la continuada, en la que creo yo para las Pymes, tiene mucho que ver con el clima empresarial y con el empuje que tienen los directivos en los nuevo, en salir de la rutina. En hacer propuestas de mejora par sus clientes.

¡Ah! l innovación en la empresa no es solo un tema de I+D+i o de TIC como nos quieren hacer creer. Ello ayuda enormemente, pero no los todo. Hay innovaciones que no necesitan de ello.

Y me dió envidia sana

17 Noviembre, 2009

Por José Pividal

foto_jose_pividal novDurante la última semana de Octubre, he tenido ocasión de volver a dar un curso de compensación en Lima, en la universidad UPC en colaboración con la EOI. El curso se impartió a más 40 profesionales de RRHH, todos jóvenes y bien formados, con deseos de mejorar en su carrera profesional. He podido descubrir las ganas de trabajar de estos jóvenes peruanos, el espíritu luchador, sin miedo al sacrificio que en ocasiones hemos olvidado en nuestros lares.

Gente con un solo propósito: el de aprender, una fe: la superación, un camino: el trabajo. Seguro que todos aquellos compañeros profesores que imparten clases en algún máster ejecutivo o no, recuerdan sus mejores grupos de clase con la misma fuerza y cariño que yo ahora. Demasiadas veces vemos grupos de estudiantes que ya saben todo, conocen todo, ya han leído, ya dominan no necesitan aprender.

En mi caso por tercera vez en Perú, he redescubierto esta faceta del grupo de estudiantes entrañable al que aprender le cuesta igual que a otros, que sabe que sin esfuerzo no hay resultados.

Pero aprovechando mi último día de estancia en la  hermosa capital peruana he visitado alguno de sus enormes centros comerciales similares a los que nos encontramos por Europa. Sin embargo en este caso me he quedado sorprendido por el empuje comercial, la actividad frenética aquí desarrollada.

Como en muchos de nuestros centros, aprovechando cualquier metro cuadrado, han transformado las plazas o rincones interiores de dichos centros en mini concesionarios de automóviles mostrando a todo paseante, una pequeña exposición de automóviles, con todas las últimas novedades. Es verdad que no suelen ser rutilantes 4×4, ni marcas alemanas de lujo, sino mas bien utilitarios coreanos japoneses o chinos. Pero lo que me llamó la atención, fue que en cada plazoleta del centro comercial había tres o cuatro coches expuestos, y había también tres o cuatro vendedores y no precisamente sentados a la espera de algún posible cliente sino apoyado en un mesa de bar improvisada, o dentro del vehículo en los asientos traseros, haciendo números sobre las cuotas a pagar, calculando precios de las versiones existentes. Y además, otros clientes afuera mirando y remirando el ansiado coche, esperando su turno.

Hacía tiempo que no veía tal a actividad comercial. Tantas ganas de adquirir productos nuevos, tal interés por consumir. Restaurantes llenos, tiendas llenas, colas en los cines, hasta librerías y supermercados abarrotados… Volví a descubrir lo que es vivir sin  crisis, y me acordé, y me dió envidia sana.

Y pensé que con estas ganas de progresar de los jóvenes profesionales y con esta actividad comercial, el Pueblo peruano está condenado… al éxito.

De lo cual me alegré, miré la hora, y tomé un taxi hacia el aeropuerto de vuelta a Madrid.

Hacer cosas que nos den miedo

2 Noviembre, 2009

Por Javier Carril

miedo

Recientemente, el director de una empresa me decía que tenía miedo de empezar el proceso de coaching que había contratado. Tenía miedo de no estar a la altura, de no aprovechar al máximo esa importante inversión. Tenía miedo de que surgieran obstáculos o frenos dentro de sí mismo que no conocía (o sí).

Sin embargo, a pesar de ese miedo, estaba ilusionado. Y yo me pregunto ¿Existe alguna conexión entre el miedo y la ilusión? Quizá sí. Por lo menos, en el ámbito del desarrollo profesional y personal hay una relación evidente.

Cuando nos arriesgamos, cuando tomamos decisiones incómodas pero necesarias, sentimos miedo porque pensamos que existe la posibilidad del fracaso, y de las consecuencias de dicho fracaso.

Pero al mismo tiempo, nos sentimos vivos. Porque sabemos que estamos creciendo a través de esas decisiones difíciles, que estamos superando nuestros propios límites, que estamos avanzando hacia nuestros objetivos. Y esa es la esencia de la ilusión.

Si hacemos lo que está previsto, lo que nos resulta más cómodo, lo que se espera de nosotros, entraremos en una dinámica de conformismo y falta de motivación. Todos necesitamos retos, metas que nos hagan sentir miedo. Precisamente lo necesitamos para sentirnos vivos. En cualquier nivel profesional, en cualquier momento de nuestra carrera.

Lo bueno es que esto depende de nosotros. Acostumbrarnos a salir de nuestra zona de confort y hacer frecuentemente cosas que nos den miedo depende de nosotros. Se trata de comprometernos con nosotros mismos con una actitud valiente y desafiante. Aunque a veces nos equivoquemos, lo cual es inevitable e incluso necesario, tener esta actitud es garantizarnos motivación, emoción y creatividad sin fin. En lugar de huir de lo que nos da miedo, vayamos hacia ello. Lo más probable es que cuando nos introduzcamos en la oscuridad, no nos parezca tan oscuro todo. Igual que cuando entramos en una habitación a oscuras. Al principio, no vemos nada, pero al cabo de unos segundos, empezamos a ver más y más claro.

Suicidios en France Telecom

22 Octubre, 2009

Por Elena Méndez

france telecomCuando todavía planea sobre nosotros la sombra del colapso de Lehman Brothers hace poco más de un año, nos llega la inquietante noticia sobre los suicidios en France Telecom. Según los sindicatos, desde Febrero del 2008, 25 empleados se han suicidado en esta empresa. La última persona, una joven de 23 años, se tiró desde un cuarto piso de un edificio de esta compañía, después de que le comunicaran que iba a cambiar de puesto.

Confieso que he querido escribir algo sobre esta noticia desde hace ya algunos días, pero no he podido hasta ahora. Es como si se me hubiera quedado clavada y no fuese capaz de digerirla. Hoy con un poco más de distancia emocional y temporal, lo puedo hacer. Dicen que el simple hecho de hablar o escribir sobre algo es terapéutico.

Las empresas se desploman, se reestructuran y después de la primera y más contundente sacudida,  la onda expansiva llega progresivamente a sus empleados. Las personas lo saben y tienen miedo, no sólo porque ven lo que ocurre alrededor y como se está despidiendo a muchos compañeros, si no porque aunque hoy sean afortunados y no les toque, en lo más profundo saben que los próximos podrán ser ellos.

Vivir con miedo atenaza, paraliza y muchas veces no nos deja elaborar opciones. Algunos desgraciadamente como en la noticia, no quieren seguir viviendo con miedo, pero además, desde el punto de vista empresarial me pregunto ¿y cómo se trabaja con miedo?.  La última chica que se suicidó, ni siquiera iba a ser despedida, sólo la estaban cambiando de puesto…

En este caso France Telecom, ha presentado una serie de medidas para tratar de evitar estos hechos, incluida la congelación de las reestructuraciones hasta el próximo 31 de octubre y también otros procesos de integración de negocios. La sangría constante en la que se vive en muchas organizaciones, tensiona tanto, que lejos de favorecer una reacción positiva que ayude a sacar lo mejor de cada uno para afrontar los nuevos retos profesionales, desgasta tanto, que llega a ser insoportable para muchos.

Lamentablemente algunas organizaciones, de forma consciente o inconsciente, utilizan el miedo como “elemento motivador”, pero todo tiene un límite, las personas también.

Esta vez, una persona joven se suicida en el trabajo y no en su entorno privado. El cambio de escenario  añade dramatismo a la noticia y nos sacude, algo tan personal y terrible llega a ocurrir en el mismo ámbito laboral. ¿Qué es lo personal y qué es lo profesional? Las barreras  se desdibujan, ¿Life to work? o ¿work to life?.