Archivos de la categoría ‘economía’

La Innovación

25 Noviembre, 2009

Por Fernando Giner

Se nos llena la boca desde todas las instancias recomendando que las empresas innoven. ¿Pero se sabe de verdad lo que es Innovación?

Hay dos líneas de innovación. La radical. Siguiendo a Schumpeter, ésta es  la introducción de combinaciones nuevas de los factores de producción que pone en práctica el empresario y modifica profundamente el sistema productivo anterior. Esto lleva consigo la ruptura del estado estacionario y el inicio de un proceso de desarrollo. Estas innovaciones son consideradas como cambios históricos  e irreversibles. Esta innovación se hace de espaldas a los clientes.

Diríamos que en España, por la configuración de nuestro tejido empresarial,  enormemente débil, -el 97,30% de las empresas no alcanza los 19 empleados, y el 51,27% declara no tener ningún empleado – este tipo de innovación solo está posiblemente al alcance de Telefónica, que invierte (2008) 668 M. de €, le sigue Indra con 166,3 M de  €. La primera del mundo es Toyota con 7.610 M de €.

La otra línea de innovación es la innovación continuada. Es la creación de un nuevo valor sustancial para los clientes y la empresa mediante la modificación creativa de una o más zonas del sistema empresarial. Esta innovación se hace contando con clientes y empleados, ellos son las fuentes de información para cambios. Este tipo de innovación supone instalar en la empresa la cultura del “PODEMOS MEJORAR”.

Esta es la línea que a mi juicio deben seguir las Pymes, la de la innovación continuada, la del podemos mejorar.  Pero ello no es suficiente con decirlo. Es necesario cambiar la cultura de nuestras empresas, muchas de ellas instaladas en zona de confort y con enorme pasividad.

Para promover una cultura de innovación es necesario atender a los siguientes focos, como paso previo:

  • Chequear cual es la cultura dominante en la empresa. Cuáles son las creencias de sus directivos, las ideas y las acciones. Si son tradicionales, oscuras, poco emprendedoras, con recelos y resistencias será necesario cambiarlas. ¿Cómo? Posiblemente será bueno que asista a clases, a una nueva formación, a recibir una nueva visión de la realidad.
  • Preguntarse si hay algún líder en la empresa. Hay alguna persona que asuma riesgos, que tenga empuje, que crea de verdad en eso de ¡podemos mejorar! Si no existe deberá contratarlo
  • Qué estilo directivo se práctica. El del miedo y el del jefe tóxico. O por el contrario se fomenta la participación, la iniciativa, el no miedo al error. Si impera lo primero despida a sus directivos y contrate los que mantienen el segundo estilo
  • La forma de organización. Cómo es la división del trabajo. Cicatera, rácana, con tareas rutinarias, sin iniciativa ni compromiso. Cámbielas por actividades amplias, con iniciativa, compromiso. Así verá como su personal se implica.

En fin la innovación, la continuada, en la que creo yo para las Pymes, tiene mucho que ver con el clima empresarial y con el empuje que tienen los directivos en los nuevo, en salir de la rutina. En hacer propuestas de mejora par sus clientes.

¡Ah! l innovación en la empresa no es solo un tema de I+D+i o de TIC como nos quieren hacer creer. Ello ayuda enormemente, pero no los todo. Hay innovaciones que no necesitan de ello.

El Libro Electrónico ha venido para quedarse

28 Octubre, 2009

Por Fernando Giner

ebook

En el País del miércoles 14.10.2009 leemos: “el e-book ganará al soporte tradicional en 2018. Un 25% del negocio será digital en dos años”. Al menos a mi no me queda ninguna duda. El libro electrónico ha venido para instalarse definitivamente entre nosotros. A mi entender las ventajas son enormes. En relación a los libros de literatura tradicional tenemos:

. Poder almacenar en un dispositivo electrónico cientos o miles de libros completos

. Poder viajar con ellos a cualquier lugar, disfrutando del placer de la lectura, con una mínima carga encima

. Tener una biblioteca a la carta siempre disponible

. Un considerable ahorro de espacio. Ha pensado cuanto ocupan en su casa 1.000 libros bajo formato tradicional

. La de poder hacer intercambio con otros. Desde nuestro libro digital podremos intercambiar contenidos con otros

. Y, en última instancia, si queremos seguir disfrutando del papel siempre queda el recurso de poder imprimirlo

En cuanto a los libros de estudio, aquellos que adquirimos como fuente de conocimiento para nuestra profesión, las ventajas aún son mayores. A las indicadas hay que añadir:

. Poder efectuar una descarga parcial. Solo de la parte que nos interesa

· Poder trasladar rápidamente “citas” a nuestro artículo o escrito de trabajo

· Poder localizar temas de interés, dentro de un conjunto de cientos o miles de libros y artículos, a través de los buscadores asociados

Los inconvenientes aparecen más en el mundo de las editoriales. Lógicamente estas se resisten a cambiar y a  ver profundamente trastocado su modelo de negocio. Las editoriales tienen que tomar tres decisiones que no son nada baladís, al objeto de incorporarse al mundo del libro electrónico:

1. Qué plataforma de descarga articular. Cuál será el instrumento tecnológico sobre el que harán descansar su oferta de descargas digitales.

2. Qué proceso articular para digitalizar su fondo editorial. Gestionar acuerdos con otras editoriales, llegar a acuerdos con Google para incorporarse a su proyecto de digitalización mundial o bien ir por libre.

3. Qué modelo de negocio articular. Esto entraña importantes decisiones relacionadas con los contenidos y con el precio final.

En cuanto a los contenidos. Sus contenidos digitalizados van a poder ser compartidos por otras editoriales o desde una editorial se va a tener acceso a contenidos de otras editoriales.

Respecto al precio. Qué precio articular. Similar al del libro en papel, mayor o menor. El precio similar y mayor no parece tener demasiado sentido. Los costes de transformación (en un proceso digital) se reducen sensiblemente. No hay proceso de impresión o no debería haberlo o sólo bajo demanda. Por lo tanto lo más proclive parece ser aplicar un precio inferior. Y en ese caso ¿bajo qué procedimiento? Aplicar un precio por libro, aplicarlo por capítulos. Es muy posible que surjan dos modelos de negocio, uno orientado al libro de literatura y otro orientado al libro de consulta y conocimiento.

…en tiempos de crisis

13 Junio, 2009

Por Carlos Hernández,

La verdad es que esta historia de la crisis nos está viniendo muy bien a los que nos gusta escribir y dar conferencias. Podemos impartir, sin ningún pudor, las conferencias que ya hemos dado o republicar, con descaro, los artículos que ya han sido publicados. Lo único que tenemos que hacer es añadir en el título “en tiempos de crisis” y ya está, a vender como locos.

Hace unas semanas asistí a expomanagement, a ver a alguno de los mejores conferenciantes españoles en temas de liderazgo y Recursos Humanos (siempre he dicho que algún día acabaré allí), y creo que no exagero si os digo que más del 80% de las conferencias llevaban la palabra crisis en el título, independientemente de que el ponente en cuestión hiciese referencia a ella o no, que al fin y al cabo, eso es lo de menos, y en la mayoría de los casos contaban lo que cuentan siempre.

Así que yo no soy menos y he creado mi conferencia “Gestión de personas en tiempos de crisis”, que hoy he tenido la oportunidad de impartir en Barcelona con gran éxito de crítica y público (al menos eso quiero pensar yo, para no minar mi autoestima), y que, a lo largo del próximo mes, impartiré en Madrid, Bilbao y Murcia –sí, he dicho Murcia-. Además hoy me han dicho los organizadores que si la crisis continua (que espero que sí), posiblemente la pueda realizar en tres ciudades más, a la vuelta del verano.

En mi charla, que os prometo que está diseñada para la ocasión y no es reciclada, cuento eso de que en toda crisis hay una oportunidad, y desde luego que la hay, para mí al menos que tengo la oportunidad de hablar de la crisis y vender la conferencia. (Y si no que se lo pregunten a los contertulios de radios y televisiones, que se están forrando con la dichosa palabra).

Sé que el tema es serio, pero si me lo tomo con este humor, es porque después de lo que he pasado a principios de año, sigo pensando que tenemos que desdramatizar, y dar importancia a lo realmente vital.

No obstante, entre tanta conferencia, en julio tendré tiempo libre para apuntarme a un curso de esos gratuitos que nos dan a los autónomos. Es un curso de fotografía, pero lo mejor es que ayer cuando vi el título, me di cuenta de lo útil que va a ser, creo que se llamaba “Fotografía digital…en tiempos de crisis”

El Gigante del Automóvil quiebra

2 Junio, 2009

Por Fernando Giner

Hoy se ha consumado la esperada noticia. La desaparición del hasta hace poco mayor fabricante de automóviles General Motors.
¿Cómo ha sido posible? Por la acumulación de múltiples errores no corregidos en el transcurso del tiempo. Veamos algunos de los posibles

1.    La pérdida de ilusión y compromiso de sus principales directivos. Posiblemente más preocupados por percibir las jugosas stock options y haciendo malabares financieros para justificar los resultados de la compañía. Posiblemente el cortoplacismo que imponen los mercados financieros y la necesaria presentación de buenos resultados en línea ascendente,  a fin de justificar  tus propias acciones, hizo que los directivos principales de la organización dejaran de centrarse en lo principal. Perdieran la ilusión por hacer bien su trabajo, que era lograr producir coches mejores, más eficientes a menor coste.

2.    No querer ver el cambio de tendencia que marcaban los consumidores norteamericanos. General Motors había pasado de ocupar algo más de una cuota del 50% a tan solo detentar un 14%. ¿Por qué ese cambio en los consumidores? Estos al igual que sus homólogos en otros países “buscan obtener el máximo rendimiento por su dinero”. Ese mayor rendimiento lo obtenían  y lo obtienen en coches procedentes de Japón, Corea y en alguna menor medida Europa. El norteamericano dejo de ver “patriotismo” en la compra de un automóvil, se dejo el corazón de lado y empezó a valorar la cartera.

3.    Despreciar con cierto olimpismo la cada vez más creciente competencia y eficiencia japonesa y coreana. El año pasado fue apartado del número 1 mundial por Toyota. General Motors seguía empeñada en fabricar coches a su “estilo” y al “antiguo estilo americano”. Coches grandes, de elevado consumo y mantenimiento. Frente a sus competidores más directos, los japoneses y coreanos, que fabrican coches de tamaño pequeño o medio, de muy ajustado consumo y de muy bajo mantenimiento.

Estas han sido posiblemente las tres causas principales de su quiebra: falta de ilusión en lo que haces por parte de los directivos (hay que ocuparse de lo financiero y no del producto), desoír las señales de alerta que los consumidores le enviaban (con bajas continuas en las cotas de mercado) y un estrategia de producto y servicio erróneo.

Ahora solo se ha consumado un hecho que posiblemente empezó a fraguarse hace unos 10 o 12 años. Las cosas en la empresa no pasan por qué si. No pasan de la noche a la mañana. Un desastre lleva tiempo cocerse y el “entorno” te envía cientos de mensajes. Es cuestión de saber verlos y atenderlos. En caso contrario acabas como General Motors, en la quiebra. ¿Quién lo iba pensar allí por el 2.000? Pues ha ocurrido.

Eso nos demuestra que nadie está a salvo, por muy grande que seas. Si descuidas tú ilusión y compromiso diario, si no atiendes a tus clientes y si insistes en estrategias erróneas el fracaso estará pronto llamando a tu puerta.

Todo se ve oscuro

14 Marzo, 2009

Por Fernando Giner

Los tiempos inmediatamente venideros sean tal vez tan oscuros como los actuales, es posible. Todo está inundado de pesimismo. Es duro ver como “una forma de vida” posiblemente se desmorona.

El capitalismo de tanto en tanto da unas sacudidas tremendas, ya ocurrió con la crisis del 29 y si no recuerdo mal con la de los tulipanes en Holanda, allí por el siglo XIV.

Pero cada vez que esto ocurre, después de una prolongada sequía, el capitalismo surge con mayor fuerza y renovado. Esta vez es posible que ocurra lo mismo. Y es posible que demos luz “por fin” a la denominada sociedad de la información y el conocimiento.

Lo más duro, en los momentos actuales es ver como todo se cae y resistirse a reconocerlo. Resistirse a entender que:

1. En efecto todos somos más pobres ahora que hace un  año, algunos mucho más que otros.
2. Algo profundamente está profundamente tocado en este sistema o modo de vida global.
3. Que lo que empezó como crisis financiera se contagió a la economía real y esta revuelve su contagio a la economía financiera, posiblemente sumiendo con ello a la economía real en un mayo hoyo
4. Que las medidas, por cierto, muy similares en todo el mundo, y a mi entender un tanto trasnochadas no están dando ningún resultado

¿Qué hacer entonces? Suicidarse. No ni mucho menos. Hay luz al final. Siempre y cuando seamos capaces, todos, empresas, gobiernos y personas, de reconocer abiertamente que esto ha cambiado profundamente y que somos más pobres, lo que nos llevará drásticamente, entonces posiblemente a:

• Reconocer nuestra mayor pobreza
• Actuar en consecuencia. A nivel de personas proceder a reajustes a la baja en forma sería
• A nivel de la economía en general a un reajuste drástico de precios a la baja
• A nivel de empresas a reajustes serios de bajada de salarios, pero todos, los directivos los primeros. Adiós a los bonus y a los sueldos millonarios
• A los estados, especialmente al español, a revisar seriamente su funcionamiento, reducir la clase funcionarial y re-estructurar su organización, volviendo si es necesario a formas más centrales y menos despilfarradoras

Siempre hay luz al final, pero pasa siempre por reconocer de forma muy seria y asumir la situación real actual, y de eso la verdad se ve poco. Todos confían en las medidas milagro de los tiempos de Franklin Delano Roosevelt, que por ciento no fueron las que salvaron la crisis del 29.