Archivo de Mayo 2009

¿Conseguir una venta justifica el soborno?

31 Mayo, 2009

Por Elena Méndez-Díaz-Villabella

El 25% de 2.200 directivos de grandes empresas de 22 paises europeos, piensan que sí, según un estudio reciente ” European Fraud Survey 2009“, de Ernst & Young, http://www.ey.com/CH/en/Newsroom/News-releases/20090519-Ernst—Young-European-Fraud-Survey

 

El 25% de los directivos, considera aceptables los sobornos y prácticas poco éticas como arma de venta, si ello ayudaba a mejorar los resultados de la empresa.

Los directivos españoles no se libran e incluso superana la media y son unos de los más “tramposos” con un 38%, sólo superados por República Checa y Turquía, ¡triste honor!.

Y todavía hay más, no se crean que éso sólo lo piensan los “despiadados directivos”, el porcentaje sube casi al 80% cuando se pregunta al resto de empleados.

Y es que como la presión en las empresas se intensifica para estabilizar el negocio y conseguir objetivos financieros, los incentivos para cometer fraude aumentan, en todos los entornos y niveles.

El estudio señala también un aspecto interesante, y es que al margen de la situación económica, en general se observa que el riesgo y las posibilidades de cometer fraude aumenta en las situaciones en las compañías que cambian de dueño, se fusionan, o incluso que disminuyen personal. Con los cambios de personas en los puestos, ausencias, confusión de roles o puestos duplicados, las posibilidades de cometer fraudes son más altas y además más difíciles de detectar.

En el momento actual nos encontramos con la combinación peligrosa de ambos factores: mala situación económica y empresas cambiando o adelgazando su estructura organizativa, por lo que la combinación puede ser explosiva.

Por otro lado, en estos momentos económicos, son muchos los que señalan, incluso desde organismos financieros mundiales, que precisamente lo que nos ha llevado hasta la situación actual, en tiempos de bonanza económica, es la falta de ética y de valores para actuar empresarialmente, y que hace falta una revisión importante de los mismos para que salgamos de dónde estamos.

Sin embargo estudios como el que estamos comentando, nos muestran que la crisis lejos de hacernos en algún caso mejores, puede sacar incluso lo peor de nosotros mismos, es la lucha por la supervivencia y “el sálvese quien pueda”.

Esto me recuerda, lo que en su día un empresario me comentaba, cuando se le preguntaba sobre las prácticas éticas y sociales, en un momento de cambio importante para su empresa. Su respuesta fue clara pero tajante: “Con que no se robe me basta”. Una respuesta dura pero sincera, cortante como la realidad, que es fría y aplastante.

Por lo que se podría pensar que a pesar de las campañas y prácticas desarrolladas, con el objetivo de concienciar a empresas y trabajadores, sobre la importancia de la ética y la responsabilidad social corporativa, todo sigue igual… ¿o peor?.

Y yo ahora, ¿Qué les cuento?

25 Mayo, 2009

Por Carlos Hernández

Hoy he vuelto a la uni, en diciembre acabé las clases con mis alumnos de LADE y Relaciones Laborales, y hoy he tenido, con algunos de ellos, un pequeño seminario sobre presentaciones. Al terminar, me he quedado charlando con ellos, (que, confieso, es lo que más me gusta de mi labor docente) y he tenido que escuchar, por segunda vez en unas semanas, como uno de mis alumnos me pedía consejos para ayudar a su padre, que se había quedado en paro.

Camino de casa me he puesto a pensar en la gran ironía de mis clases. He estado tres meses hablándoles de la escasez del talento, de la guerra de las empresas por reclutar a los mejores, de cómo las compañías se rifan a los profesionales y tratan de fidelizarles cueste lo que cueste, y ahora resulta que lo que les toca vivir algunos de ellos es ver como las empresas dejan en la calle a sus padres, porque los accionistas no quieren dejar de ganar dinero (y no hablo de perder), y como el esfuerzo de los empresarios se reduce, en muchas ocasiones, a los intentos por lograr del gobierno políticas que abaraten los despidos.

El año que viene me tocará dar clase sobre la misma materia a otros grupos, pero, cuando llegue el momento… ¿Qué les cuento? ¿Les cuento que es importante el compromiso? ¿Qué deben aceptar una beca de 300 euros para aprender y formarse y ocupar así el puesto de un profesional que ganaría 5 veces más? ¿Les cuento que los gestores de RRHH aportan valor añadido a la empresa? O les cuento que mientras todo va bien, todas las políticas son buenas pero que, en tiempos de crisis, todo lo que nos han vendido (y que yo les vendo) sobre la guerra por el talento es una farsa que no vale para nada?

La verdad es que no se como lo haré, pero mucho tienen que cambiar las cosas para que yo les pueda contar el mismo cuento (el mismo texto) sin pedirles que, después del examen, se olviden de todo y sin decirles -como un secreto- que, en realidad, son pocas, muy pocas las empresas (que haberlas haylas) que se ocupan, de verdad, de las personas. Sinceramente, no se qué les contaré.

(Y luego me dirán los profesionales de selección que estas generaciones que salen de la universidad no quieren comprometerse con las empresas… ¿Acaso las empresas quieren comprometerse con ellos?)

2 mujeres directivas a la conquista del control emocional

19 Mayo, 2009

Por Javier Carril

Recientemente, a través de un proceso de coaching, he tenido la oportunidad de ver dos ejemplos de mujeres directivas que gestionaban sus emociones desde perspectivas muy diferentes.

A través de una evaluación 360º, una de ellas aparecía valorada especialmente bien en la competencia Autocontrol, mientras que la otra directiva aparecía mal valorada. Para una de ellas, el autocontrol de emociones era una fortaleza mientras que para la otra era un área de mejora.

Efectivamente, cuando las conocí esta diferencia se percibía de inmediato. La primera hablaba con voz suave y equilibrada, mientras que la segunda expresaba cierta tensión encubierta a través de su lenguaje no verbal y su voz.

La primera, cuya principal fortaleza era el autocontrol de emociones, sin embargo, acabó revelando que la tensión la tenía por dentro, porque de hecho por las noches se despertaba a menudo y le costaba mucho volver a dormirse. Empezaban a aparecer pensamientos sobre el trabajo y esto la producía un gran estrés, que luego no expresaba al exterior. Sin duda, aunque es un importantísimo paso gestionar nuestras emociones hacia el exterior y en la relación con los demás, la auténtica gestión emocional debe completarse con el control interno.

En cuanto a la segunda directiva, reconocía que saltaba a menudo y reaccionaba desproporcionadamente con sus colaboradores y superior. Y aunque pretendía solucionarlo con técnicas puntuales (respirar, pararse 10 segundos antes de contestar) esto no era realmente efectivo. ¿Por qué? Porque este descontrol se debía a un estado de ánimo de resentimiento hacia la empresa, ya que no se sentía valorada ni reconocida desde hacía años.

En ambos casos yo saco varias conclusiones: que nada es lo que parece, que debemos profundizar con honestidad dentro de nosotros cuando sentimos que las emociones nos dominan y nos conducen a comportamientos ineficaces y destructivos (con los demás o con nosotros mismos), y sobre todo, que debemos plantearnos la gestión eficaz de nuestro mundo emocional desde un trabajo de desarrollo interior, en lugar de tratar de solucionarlo mediante parches efímeros como las herramientas y técnicas, que sin duda son positivas pero no solucionan el problema desde la raíz.

Compromiso o creer de verdad en lo que haces

7 Mayo, 2009

Por Fernando Giner

Acabamos de asistir en el plazo de pocos días, el tiempo que media entre un domingo y un miércoles, a dos victorias sonadas del FC Barcelona. Un equipo que con un plantel de 13/14 jugadores utilizados, de los cuales 6/7 son de la cantera, esta a día de hoy inmerso y vivo en tres competiciones (final de la Copa del Rey, final de la Champions League y líder en la liga).

¿Cómo se consigue esto? ¿Cómo se aguanta tanta presión y desgaste mental? ¿Cómo se hace para que la fatiga física, jugar partidos comprometidos domingo y miércoles, no te pase factura?

Es difícil encontrar explicaciones y recetas para este comportamiento. ¿Qué les ha inculcado el entrenador  Pep Guardiola? Hay que tener en cuenta que este mismo equipo (10 de ellos son los mismos) durante los dos años anteriores lo perdió todo.

La única explicación posible esta en el compromiso, la ilusión desbordante  en lo que haces y creerte de verdad que puedes. El compromiso con:

* Valores. Lo que representa el FC Barcelona va más allá de lo meramente deportivo, es un sentimiento colectivo que embarga y comprende lo catalán.
* Con una idea y estilo de juego. La posesión del balón, la velocidad del mismo y la triangulación constante, ensanchando constantemente el campo
* Con el esfuerzo, sacrificio y humildad continuada. Ello representa e implica centrar toda tu vida, en el plazo que duran los campeonatos, en lo deportivo. Se acabaron las salidas nocturnas, el abandonar los entrenamientos por compromisos publicitarios.
* Contigo mismo. Una creencia ciega en tus posibilidades y tu capacidad, hasta el último segundo, tal como vimos el miércoles contra el Chelsea.
* Con el equipo. Ciertamente el FC Barcelona tiene una serie de figuras (E´too, Messi, Iniesta, Xavi, Henry) pero por encima de todo el colectivo, el equipo es lo que funciona. Es un engranaje en el que se funciona para los 11 hombres que hay en el terreno de juego.

Este compromiso se ha visto multiplicado y puesto en práctica de una manera acentuada en los dos partidos, contra el Real Madrid (2-6) y el Chelsea (1-1). Si observamos a ambos rivales, Madrid y Chelsea, ambos adolecieron de ese compromiso. Se pusieron a jugar pero les faltaba fe en ellos mismos y un compromiso profundo con lo que estaban haciendo. Así, el Madrid fue desarbolado rápidamente y Chelsea se atrinchero atrás para aguantar su pírrico gol.

En especial al Chelsea le falto confianza, creencia en sí mismo y compromiso con su estilo de juego. Hubiera podido ganar, tal vez con cierta holgura, pero no quiso hacerlo. Renunció a ello. Se conformo con lo poco que consiguió, un gol tempranero e irrepetible, en la primera parte.

¿Podemos sacar lecciones para el mundo de la empresa? Pues claro. La clave está en: compromiso con los valores que la empresa representa, con un estilo directivo participativo, con el esfuerzo y la constancia, lo importante es el equipo, no el directivo o el jefe, y una profunda creencia y fe en las posibilidades de uno mismo.

Bueno esperemos que esta magnífica lección de gestión de empresa que ha sido el FC Barcelona este año se vea coronado al final con el éxito, que no es ni más ni menos que la consecución de los títulos en los que está inmerso a día de hoy. Ello rubricaría una forma determinante y de éxito de dirigir empresas y gestionar personas.