Archivo de Octubre 2008

¿Somos creativos o robots?

23 Octubre, 2008

Por Javier Carril

¿Sabes cuales son los momentos en que somos más creativos? ¿Los momentos en que se nos ocurren las mejores ideas? En un estudio realizado a más de 10.000 personas la respuesta fue que sólo el 3% de nuestras mejores ideas surgen en el trabajo. Habitualmente, la creatividad aparece en los momentos más insospechados: duchándonos, al despertarnos por la noche, cuando estamos relajados, o cuando vamos conduciendo.

Esto no es nuevo. Es conocido que grandes genios como Einstein o Leonardo Da Vinci eran más creativos y resolvían los problemas con mayor facilidad en los momentos en que no estaban trabajando.

¿Qué conclusión sacamos de todo esto? ¿Cuántas horas se pasa el profesional de hoy en día trabajando en su puesto, en su oficina delante de su ordenador? ¿Ocho, diez o catorce horas? Y los directores de equipos pretenden que esos profesionales aporten su máxima creatividad. ¿Cómo?

La creatividad no es algo innato, se puede aprender y desarrollar. Todos tenemos un potencial creativo importante, pero lo fundamental es tener el marco o las condiciones para desarrollar esa creatividad. Si estamos obligados a trabajar muchas horas, nos convertiremos en robots. Sin embargo, cuando en una empresa se potencian actividades lúdicas o una adecuada conciliación trabajo/vida, esto está potenciando esa creatividad.

Un profesional debe tener sus horas de descanso mental, y también de actividades que le diviertan y relajen. Escuchar música, ver una película o leer un libro, realizar un deporte regular o practicar yoga son actividades que deben formar parte de la jornada diaria de un profesional creativo.

Esto no significa que el trabajo sobre un proyecto no sea necesario. Pero esto es sólo la semilla que estamos poniendo en nuestro cerebro. Si no dejamos reposar y asimilar ese trabajo mental que hemos realizado, no daremos el fruto de la idea innovadora, no resolveremos de forma creativa el problema. Paradójicamente, cuando nos olvidamos de un problema, nuestro cerebro sigue trabajando sobre ese problema, y es ahí cuando aporta sus mejores ideas.

Las formas importan…y mucho

21 Octubre, 2008

Por Basiliso Colmenero


En poco más de una semana han pasado por mi despacho tres profesionales que han perdido su empleo recientemente y ninguno por incompetencia profesional.

Una nota común a ellos tres es que ninguno se quejaba de la compensación económica recibida, pero sí todos ellos se me lamentaban y se sentían especialmente dolidos por las formas con que habían sido tratados en el proceso de separación.

Como grandes profesionales que son ellos tres, entienden y aceptan que por distintas razones no se cuente con ellos a futuro para trabajar en la empresa.

Razones incluso subjetivas: de “química personal”, de confianza, de estilo profesional, etc. etc. son aceptadas, entendidas y, por tanto, no sujetas a discusión. Más aún alguno asumía que no le comunicarán la razón, sino simplemente la decisión, pero que se hiciera de la forma correcta.

Cuanto más, son aceptadas otras razones de carácter más objetivo, como puede ser la mala marcha del negocio, la reducción de costes, la absorción por parte de otra compañía, etc.

En definitiva, su queja no era contra el “porqué”, ni contra el “qué”, su queja era el “cómo”.

Directivos que son apartados de la compañía después de un proceso de aislamiento, humillación profesional e incluso ataques a la dignidad de la persona es, por desgracia, más común de lo que creemos.

Profesionales que después de una entrega, profesional e incluso personal, total y generosa a su compañía son despedidos sin aviso previo y con un comunicado que escuetamente informa que su posición es ocupada por un nuevo profesional y punto.

La calidad en el “cómo” se lleva a cabo la separación de empleados de la compañía no sólo es “exigible” por las elementales normas de relaciones humanas y sociales, es que además son un espejo en el que, a futuro, pueden verse aquellos otros empleados (Directivos o no)  que permanecen en la compañía.”Cuando las barbas de tu vecino…”

No es difícil adivinar con qué actitud o nivel de motivación para con la Compañía quedan esos empleados, ahora espectadores, de lo que les pasa a sus colegas

Por tanto, y con esto es más que suficiente, las formas no sólo son debidas por razones humanitarias y de dignidad de la persona es que, además, son “rentables” desde el punto de vista empresarial y además, además…cuesta tan poco…

De profesión PROFESOR

1 Octubre, 2008

Por Elena Méndez

Hoy me apetece compartir con vosotros un simposio para profesores que organizó la Escuela de Negocios con la que colaboro y que me ha hecho pensar mucho en la transcendencia de nuestro trabajo.

El simposio se titulaba: “Gestión de entornos de aprendizaje de alto rendimiento” y su objetivo era el de identificar y compartir buenas prácticas de enseñanza para ofrecer el mejor nivel a nuestros alumnos y seguir avanzado como profesores. Un grupo de aproximadamente 100 profesores una jornada para debatir, compartir experiencias y oír al “alumno” a través de lo que los Directores de los Programas nos trasladaron.

Es difícil resumir lo que dio de sí un día tan intenso. Básicamente se abordaron temas tan importantes como el contrato de aprendizaje con el alumno como marco para establecer las reglas del juego, el arte de liderar la participación, cómo dar feedback de su evolución al alumno de una forma efectiva y eficiente, la relación con la clase, como escuchar la opinión del alumno: “orejas de dumbo”  y utilizar más a través del método socrático de las preguntas,  la fuerza y potencial del alumno, lo que también nos recuerda la teoría de judo: “aprovecha la fuerza del otro” o las prácticas de coaching.

En fin como veis, los conocimientos y el material, son como el valor en el ejército “se presuponen”, es decir, que si se está en un claustro muy selectivo es porque efectivamente se aporta conocimiento y experiencia probada, aunque saber mucho es un mínimo necesario, pero no suficiente para ser un buen profesor.

Además de ofrecer un conjunto de técnicas y tácticas que todos podemos utilizar, se planteó lo importante que es que a uno le guste enseñar y le apasione su trabajo y no lo haga sólo por su curriculum. Lo importante que es ser auténtico y singular, es decir por ejemplo que si uno no tiene mucha gracia, no intente imitar al profesor que triunfa por su simpatía y por su humor, porque eso definitivamente no funciona. Uno no se siente cómodo con un estilo que no es el suyo y sobre todo el alumno detecta rápidamente al impostor.

Porque pasar de ser un profesor más a ser “un profesor A”, depende de cuestiones muy emocionales que los alumnos valoran y que hacen que una clase se pueda convertir en toda una experiencia de aprendizaje increíble,  porque los alumnos si saben detectar cuándo a uno le gusta su trabajo y vive lo que les está transmitiendo.

Ayer fui a la reunión de padres del colegio de mi hijo, donde el Director del Colegio planteó el lema para este curso escolar: “soñar” y en este simposio del que os hablaba el Director del Claustro habló de “inspirar” al alumno y cerró con unas palabras que a mí realmente me inspiraron: “Trabajar para ser mejor profesor implica el deseo verdadero de hacer las cosas bien y tratar al otro como a ti te gustaría que te trataran” ¡ahí queda eso!.