Archivo de Marzo 2008

La retención del talento… con fecha de caducidad

28 Marzo, 2008

Por Mª Angeles Romeo

                              “Para conocer el camino que te queda por delante,  pregúntale a los que vuelven” Proverbio Chino

 Recientemente he asistido a unas Jornadas que tenían como objetivo compartir experiencias sobre las diferentes políticas y estrategias que las empresas, nacionales y multinacionales, están poniendo en marcha, dada su concienciación sobre la escasez del talento existente y en consecuencia la necesidad de gestionarlo para su retención y desarrollo. 

La participación en dichas jornadas fue muy elevada, y generó una alta coincidencia entre los asistentes, acerca de las dificultades existentes en el mercado actual para encontrar profesionales, cualificados y con capacidades y potencial para pronosticar un futuro exitoso de presente y futuro. En suma, a la caza del talento, que no exento de dificultades, se recrudece a la hora de retenerlo en la empresa.  

Pero, tal vez no debamos dejar de ver la realidad que nos circunda. 

Érase una vez una mujer joven y suficientemente preparada, que incorporándose en una gran entidad financiera, aprende a batirse el cobre en la búsqueda del cliente, a lidiar con la competencia encarnizada, a gestionar personas, recursos, a buscar en los Servicios Centrales esa respuesta urgente que precisa un cliente, etc., etc. 

El paso de los años la consolidan como una profesional con talento y ello le reporta promoción y reconocimiento de la empresa, a sus desvelos y a sus esfuerzos profesionales; paralelamente, se produce la consecuente maduración profesional, lo que le lleva también a saber defender sus criterios y a ser capaz de hacer valer sus puntos de vista. Pero hete aquí, que un nuevo jefe ha llegado, es hombre, es más joven, no más preparado, pero sí ha tenido una carrera fulgurante. Entre Jefe y colaborador no se ha generado un buen “feeling” y esto va poniendo obstáculos y dificultades a su irremediable relación y entendimiento. El cuento termina, cuando un día sin previo aviso y sin previa comunicación es destituida en su puesto directivo. Su jefe entiende que tiene otros profesionales más jóvenes, igualmente preparados y sobre todo más orientados a actuar de acuerdo a su política y normativa sin verse cuestionado, o sencillamente sintiéndose respaldado.

 Y yo me pregunto, ¿este directivo ha tenido en cuenta la imagen de compañía que acaba de generar en el grupo de personas que rodean a esta directiva?, fundamentalmente profesionales jóvenes en desarrollo, en los que su empresa está invirtiendo para potenciar su talento y procurar su retención. 

Las compañías en el momento presente tienen que “vender” la empresa y el proyecto empresarial, dar a conocer sus valores y su cultura para ATRAER el talento; tienen que “invertir” en el talento interno para procurar su DESARROLLO; y, tienen que “gestionarlo” para garantizar su RETENCION 

Pero ¿DE QUÉ TALENTO estamos hablando?, ¿HASTA QUÉ EDAD se considera a los profesionales con talento?. 

A veces tengo la sensación de que solo buscamos el TALENTO JOVEN, el moldeable, el que sacrifica y entrega, incluso sus intereses más personales. Pero no nos estamos dando cuenta de la paradoja en la que se cae cuando ellos mismos están viendo las actuaciones que se tienen con los otros profesionales, los maduros, donde ellos llegarán en un futuro más o menos largo. 

 Les pedimos compromiso, fidelidad y responsabilidad, les decimos que estamos invirtiendo en el desarrollo de su talento y garantizándoles su adecuada gestión, pero no les transmitimos que en la mayoría de las ocasiones esto es algo que tiene plazo de caducidad.  

“¿Qué es primero el huevo o la gallina”

24 Marzo, 2008

Por Elena Méndez 

Un estudio recientemente publicado por la Harvard Business Review, muestra como personas de probado prestigio profesional en una empresa se convierten en fracasos estrepitosos cuando son fichados por otra compañía. Y no sólo eso, sino que además, no tienden a estar demasiado tiempo en esa nueva compañía, ¡así que todos pierden!… pero lo más relevante del estudio es que se muestra que hay un colectivo que consigue más fácilmente mantener su buen rendimiento en otros puestos en diferentes entornos y empresas: Las mujeres. 

¿Y por qué? El autor después de su investigación muestra dos razones fundamentales que en principio no atribuye a diferencias genéticas innatas: 

1.       A las mujeres les resulta más fácil construir redes externas con clientes y personas de otras compañías, que relaciones internas dentro de sus compañías. Mientras que los hombres desarrollan sobre todo alianzas internas en el entorno de la empresa en la que trabajan. 

2.       Además las mujeres investigan y analizan más la empresa que les hace una oferta de trabajo. Evalúan de una forma más exhaustiva la oferta y tienen en cuenta más factores a la hora de tomar una decisión. 

Es decir que las habilidades, que ponen en marcha las mujeres son “habilidades transportables”, que les ayudan a tomar decisiones en su carrera profesional con una mayor probabilidad de éxito y además estas habilidades, son de gran aprovechamiento en otras organizaciones y no sólo en la que están trabajando. 

Pero no todo es oro lo que reluce y el principal inconveniente de todo ello, es que focalizarse en el desarrollo de redes externas, resta fuerzas para trabajar las redes y alianzas internas y como consecuencia, la mujeres parece más vulnerables a los cambios y dificultades dentro de la compañía y les resulta más complejo moverse con comodidad en los círculos de poder y afiliación en los que el hombre domina con facilidad.  

Así que pensando en el desarrollo profesional de las mujeres, esto me hizo preguntarme ¿qué es primero el huevo o la gallina? Es decir:

 Como las mujeres desarrollan mejor las relaciones externas y no trabajan suficientemente sus alianzas internas, les resulta más fácil conseguir un puesto mejor, con más garantía de éxito y reconocimiento en otra compañía… 

… O como a la mujer le resulta más difícil entrar y manejarse en las redes de poder dominadas por los hombres dentro de su compañía, busca su desarrollo a través de redes externas en las que se mueve mejor y son más fácilmente transportables a diferentes entornos laborales… 

El caso es que, por una causa u otra, podríamos pensar que parece que aquello que dicen “que para ascender lo más fácil es cambiar de empresa” en el caso de la mujer es todavía más evidente y real.

¡Atención! Estás aquí y ahora.

18 Marzo, 2008

Por Javier Carril

Hace unos meses, asistí a una conferencia de un conocido gurú del management español en la que hablaba de los hallazgos y avances para el mundo empresarial de lo que se ha dado en llamar “la nueva psicología positiva”. Comentaba, por ejemplo, la importancia de “fluir con la tarea”, como un descubrimiento de dicha corriente psicológica. Yo me sorprendí y se lo hice saber, porque este concepto lleva muchos siglos descubierto, promovido y practicado por la filosofía zen. O sea, de psicología positiva, nada de nada. Y de verdad, siento discrepar de lo que dice un peso pesado del liderazgo español, pero la evidencia es total. 

Fluir con la tarea es un estado en el cual estamos concentrados plena y totalmente en la actividad que estemos desarrollando, evitando todo tipo de interferencias o interrupciones. Es un estado donde no hay resistencia, donde hay una conexión total entre uno mismo y la tarea, y somos extremadamente efectivos. El tiempo vuela, mejor dicho no tenemos conciencia del tiempo. Y en este estado, somos capaces de sacar lo mejor de nosotros mismos, desarrollar el máximo potencial. 

El mayor obstáculo que nos encontramos no es externo (interrupciones telefónicas, entradas al despacho de personas) sino interno. Por ejemplo, nuestros pensamientos sobre el pasado, incluyendo los que se refieren a hechos sucedidos hace tan sólo 10 minutos, y también los pensamientos sobre el futuro, anticipando hechos que no han sucedido aún y que en el 90% de los casos, nunca sucederán. 

 Esta tendencia frenética de nuestra mente a viajar y vivir en el pasado o en el futuro desgasta mucha de nuestra energía y reduce drásticamente nuestra productividad. Y por cierto, aumenta el estrés de forma galopante. Un ejemplo es cuando estamos escribiendo un e-mail a un colaborador, y al mismo tiempo estamos pensando en lo mal que dirigimos la negociación de ayer con un cliente, o pensando con ansiedad cómo se desarrollará la reunión con nuestro jefe por la tarde. ¡Anticipamos constantemente! Y esto nos desconcentra y desplaza la atención de lo verdaderamente importante, que es la tarea que tenemos delante de nuestras narices, y en la que debemos poner toda nuestra atención.

 ¡Atención! Creo que la “atención” es una palabra que debemos reivindicar en el mundo empresarial. Mantenerse atento en el momento presente para hacer lo que tenemos que hacer en este instante, de la manera más concentrada y perfecta posible. Esto no es incompatible con el hecho de planificar el futuro, que es necesario. Pero no es lo mismo planificar el futuro que vivir en el futuro. No es lo mismo aprender del pasado, que vivir en el pasado preguntándonos “¿Por qué hice esto?… ¿Por qué me ha pasado aquello?” 

Fluir con la tarea, mantenernos atentos, estando en el presente, aquí y ahora. La lucidez y el poder que proporciona entrenar estos estados en nuestro trabajo puede mejorar exponencialmente nuestra capacidad profesional y nuestro equilibrio personal. Merece la pena entrenarlo y potenciarlo cada día. 

Gestionar en tiempos de escasez

12 Marzo, 2008

Por Basiliso Colmenero 

No es lo mismo que gestionar en tiempos de bonanza, no.

No es lo mismo, ni el entorno, ni las competencias que hay que poner en marcha para hacer una gestión exitosa en circunstancias de crisis. 

Los gestores que yo llamo “unidimensionales”  o “de piñón fijo” siguen aplicando las mismas recetas que en los tiempos de bonanza, sólo que con más presión. Evidentemente no dan los mismos resultados y la presión puede llevar a la explosión o a la extenuación. 

Existe otra tipología de gestores que llamamos “mal criados” que siempre han gestionado con abundancia de recursos y en tiempos de viento a favor, pero que, ante una fuerte crisis, se quedan “bloqueados” y se paralizan. No hacen nada, no saben hacer nada: esperan y esperan a que vuelvan de nuevo los buenos tiempos pasados. Muchas veces esos tiempos pasados vuelven, pero cuando ya es demasiado tarde. 

Están también los “destructores” para quienes gestionar en tiempos de crisis significa cortar, deshacer, despedir. Ponen todos sus sentidos en los costes, en reducirlos al máximo hasta poner el “motor de la organización  a ralentí” e invernar hasta que pasa la tormenta. Está claro que cuando la tormenta ha pasado, el poner el motor de nuevo a las revoluciones de crucero y el restañar las heridas que los cortes produjeron lleva su tiempo y un tiempo precioso. 

Propongo aplicar dos tipos de comportamiento que se refuerzan mutuamente: 

Imaginación  

La sabiduría popular ya lo dice: el hambre agudiza el ingenio o, dicho a la inversa: la solución al hambre se alcanza agudizando el ingenio. Cuando se dice “es más listo que el hambre” nos referimos no a la inteligencia, “listo” aquí quiere decir imaginativo y flexible para buscar soluciones en un entorno nada fácil. 

La habilidad que tengamos para descubrir y aplicar usos alternativos de los recursos disponibles y la innovación que pongamos en marcha para generar nuevos ingresos desde nuevas fuentes, serán la clave para una gestión eficaz. 

 Austeridad 

Economía de guerra. Una forma clara y elocuente de trasmitir que estamos en tiempos difíciles es que se vea la austeridad a todos los niveles. 

 El ejemplo que de esta austeridad trasmita la Dirección produce dos grandes valores: ahorro de costes que no aportan  directamente al negocio y dirigir con el ejemplo sensibilizando a toda la organización de que se está en tiempos difíciles, espoleando así la imaginación de todos.

Las tecnologías de la información y el ser humano

10 Marzo, 2008

Por Fernando Giner

Con las tecnologías de la información ocurre una cosa curiosa, que no se suele dar en otros aspectos de la vida. 

Muchas personas tienen aversión a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Les causan cierto temor. Y no me estoy refiriendo a como usuarios. Quién más quién menos trastea con el correo electrónico, el Messenger o se atreve con el Excel. Ya cuando se trata de poner en marcha un blog o generar contenidos para YouTube o incorporarse a MySpace o SecondLife, ya las cosas les parecen que no van con ellos. Que eso son “tonterías”. 

Me estoy refiriendo más bien al mundo de la empresa, y en concreto a todos aquellos profesionales que no tienen responsabilidad directa en las áreas de informática y tecnología. Por lo tanto a aquellos profesionales que se ocupan de las otras parte de la empresa (las ventas, las compras, el marketing o la logística)

 Tengo la inmensa suerte, de aparte de pertenecer a la Universidad como docente, seguir manteniendo una estrecha colaboración con el mundo real, el de la empresa.  A través de poder dirigir y colaborar en diferentes proyectos de tecnologías de la información. 

He visto, con relativa sorpresa, que la actitud de “esos otros profesionales de la empresa” que no tienen nada que ver con las TIC,s de forma directa, no ha cambiado en los últimos 20 años. Son personas que más bien “tienen aversión a las TIC,s”, en la medida en la que no se implican en los proyectos basados en TIC,s que son para ellos. 

Así es frecuente ver proyectos  TIC,s para múltiples áreas de la empresa, en la que los responsables de esas áreas no se implican para nada desde el principio. No asumen la responsabilidad de intervenir de forma decidida, ellos y el personal a su cargo, en el diseño claro y preciso de las especificaciones y funciones que desean obtener del nuevo proyecto basado en TIC. 

Derivan esta responsabilidad, la de diseñar con detalle y describir con todo detalle, las funcionales que del nuevo proyecto se deben obtener directamente a informática. Olvidando, posiblemente por desconocimiento, que los informáticos no están preparados para asumir esta fase del proyecto, la del diseño funcional.  

¿No saben? No, simplemente es que no se enseña esta parte en nuestras escuelas de informática. Los informáticos salen preparados para construir pero para diseñar. 

Los responsables funcionales, aquellos que no pertenecen a las áreas de informática de la empresa también pueden alegar que ellos no saben de eso, de “hacer diseños y especificaciones funcionales” de sus necesidades, que luego serán implementadas y soportadas por TIC,s 

Y es aquí dónde surge la paradoja y la “cosa curiosa”. Hay muchas otras cosas de las que no sabemos, pero como entendemos que nos pueden afectar directamente nos preocupamos de empezar a saber y conocer.  

Sin ir más lejos, basten dos ejemplos. Uno, queremos hacernos una casa. Bien que nos implicamos desde el inicio con el arquitecto. No se no ocurre decirle al arquitecto, bueno Vd. construya y ya vernos. Ni mucho menos. Desde el primer día estamos con el arquitecto con nuestro dibujo y diciéndole bien claro como queremos la cocina, el salón o las habitaciones. 

Otro ejemplo. Enfermamos o enferma un ser querido. Obviamente confiamos en el médico, pero al tiempo tratamos de enterarnos de que va la enfermedad que tenemos. Nos informamos, ponemos interés y nos implicamos para solventar la enfermedad. 

En los proyectos con TIC esto desgraciadamente no suele ocurrir. Los profesionales de las otras partes de la empresa no se implican. Dejan todo en manos de los informáticos. Construye y luego ya veremos. 

Qué gran error comportarse así. Que gasto de esfuerzo, tiempo, dinero. Y en muchas ocasiones lo que al final se obtiene es decepcionante. 

 Juicio lógico que hacen los de la otra parte, los profesionales no informáticos. Hay que ver que mal trabajan los informáticos y lo poco que saben. 

Por favor, profesional de la empresa que no estás en áreas TIC, medita un poco. Tú has contribuido decisivamente, con tu poca implicación en el inicio, al resultado poco favorable. No culpes a otros. Tú tienes la culpa